Volver a la vida en el reino del viento

Atardecer San Bernardo del Viento


Todos necesitamos un lugar en el que podamos escapar, 

un lugar sin muchas pretensiones que nos deje descubrir realmente quiénes somos,

un lugar que nos permita ese reencuentro con nuestros dioses internos, 

con nuestro "yo salvaje"... 


Y es así como inicia la historia del reino del viento, 

el hermoso lugar en el que Sir Mangle junto a su reina 

se posan en el castillo claustrado entre arena de playa color plata perlada,

rodeado de eternos campos con cultivos de arroz

y feroces palmeras con cocos

que al final terminan convirtiéndose en los fieles guardianes del rey y la reina. 


Sin más, casi después de 3 días buscando mi propio paraíso,

terminé por extrañas coincidencias de la vida,

volando entre los mares del reino del viento. 

 

Jamás imaginé que una tierra tan enigmática

me iba a conceder todos sus dones y poderes

para renacer desde la sal en mi año nuevo de vida,

rodeada de tan profusos, pero a la vez ingenuos placeres.  


Una semana en la que cada despertar se vivía con intenso agradecimiento, 

donde la diosa del mar me robaba esas lágrimas 

que necesitaba para estabilizar sus condenas de sales.  

Atardeceres pintados al óleo en tiempo record, 

bailaban al ritmo de la banda sonora que dirigían mis latidos

por cada ola atrevida 

que se negaba a desaparecer sola en la orilla. 


No es un mito lo que quiero contarles, 

el reino del viento es tan real, 

que se me hace un huracán en la garganta

al recordar el mejor cumpleaños 

que no debí esperar tanto tiempo para cumplirlo. 


Con mi piel canela extasiada de sol,

Queen Mangle dejó su trono 

para encargarse de que yo luciera como la reina ese día

y al fin pudiera brillar con el reflejo de mis lunas en olas. 


Sir Mangle ofrendó un lujuriante juego de llamas, 

para calcinar todos mis malos recuerdos

y arder...

arder para reverdecer. 


Qué afortunada me siento de renacer en el reino del viento. 

Qué afortunada me siento de haber escapado, 

de haber descubierto

que solo al desnudar mi mente por completo, 

podía ser sinceramente feliz...


Deslizándome por mis deseos salvajes,

recorriendo el reino conversando únicamente por instinto

con los mejores guías de cualquier reino, 

solitarios como cada brisa,

pero fieles y sinceros

como valientes y monumentales guardianes y guerreros

elaborados y reencarnados a pulso con un Coco y un Patacón. 


Ojalá cada lágrima de felicidad se convirtiera en un océano, 

cada recuerdo en la espuma del mar que acariciaba vehemente mi cuerpo. 

Ojalá cada catástrofe interna, 

se convirtiera en la fuerza necesaria para volver,

desertar

encontrarme con mi instinto

en este selvático, inhóspito pero permeable reino. 


Gracias INFINITAS Sir Mangle y Queen Mangle.
Gracias reino del viento. 


-Malsana-
Noviembre, 2020
Bendito 20.2020




SIR MANGLE BEACH HOSTEL
San Bernardo del Viento, Córdoba
315 7961741 

Facebook Sir Mangle

sirmanglebeachhostel@gmail.com 



 

Sir Mangle HostelFoto con Patacón


 

Sir Mangle Hostel Foto con Coco


 

San bernardo del viento
Foto con Queen Mangle
 

 

El mejor beso de cumpleaños, me lo regaló Patacón. 

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